Es el objetivo inmediato, capital, es casi una obsesión.Marcelo Bielsa tiene que desvelar en muy pocos días su futuro, su continuidad o no en el Athletic. Se supone, así lo adelantó el rosarino, que esta misma semana habrá una reunión para determinar el destino del entrenador. El club necesita cuanto antes disponer de su conformidad porque en el ámbito institucional se ha insistido sin ambages en que se desea que siga. Tanto Josu Urrutia como José Mari Amorrortu lo han manifestado claramente. El graderío ha amplificado con decibelios esta pretensión: "¡Bielsa, quédate! ¡Bielsa, quédate!" fue una de las consignas que retumbaron en la caja mágica del Manzanares.
El Athletic Hiria fue también un bombeo de peticiones. "A lo loco, a lo loco se vive mejor. ¡Bielsa!". En El Botxo se oyó también en mismo viernes. El culto al rosarino no falla, la admiración por su trabajo tampoco. Lo lógico es que, colocadas las piedras de una obra magna, haya continuidad. Un año más, por lo menos. Como ha hecho en otros clubs. El caso es que en cuestión de días se resolverá una incógnita que necesita ser resuelta cuanto antes: hay que planificar ya la pretemporada, que se presenta complicada por la obligación de disputar dos rondas previas, la primera con la llegada de agosto.
Como se puede apreciar, el calendario aprieta y es necesario que sepan en el club a qué atenerse, que jugadores con salto de calidad emergente progresen, que el estilo se perfeccione. Lo normal sería que el argentino acepte el riesgo, pero en la rueda de prensa posterior al encuentro no soltó prenda. "Ya respondí a esa pregunta en el día de ayer, que finalizada la competencia dos partes van a establecer una conversación para evaluar la continuidad o no del cuerpo técnico que yo encabezo", replicó cuando le preguntaron acerca de su futuro. Como el tema era recurrente, indicó que "yo soy una de esas partes de la cuestión, supongo que en el curso de la próxima semana este tema debería estar definitivamente acordado en un sentido o en el otro".
Las sobreexigencias
También se refirió a que hubo sobreexigencias en las últimas fechas, que en la Liga había "cosas muy importantes por disputar, como el quinto puesto" y el desarrollo de la Copa y de la UEFA "también fueron exigencias muy altas, que probablemente también deban evaluarse para poder responder". Indicó que hay margen de mejora, "pero también evalúo el grado de sobreexigencia de tener que competir... no me refiero al aspecto físico, sino a esa dureza constante y permanente que hay que tener. Los partidos cada tres días son a todo o nada".
Se deduce, o se puede deducir, de estas palabras que la decisión no está tomada, que hay dudas. Quizá haya entendido que la carga de partidos trascendentales ha pesado demasiado en piernas y mente de los jugadores y que este aspecto merece tomarse las cosas con precaución. Pero la filosofía de la entidad le encandila. "El Athletic es un club extraordinario", dijo en una comparecencia ante los medios. Lo más probable es que esta semana dé una rueda de prensa sobre su decisión

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