Es extraño lo que sucedió en la caída del seleccionado argentino. Si bien las sensaciones por haber perdido en el final ante Brasil son adversas, la lectura del plantel dista mucho de ese sabor a poco que se dispara después de caer en el clásico ante el rival más tradicional. Lo cierto es que este equipo conformado por Alejandro Sabella tenía una misión concreta: no ser goleado, no pasar un mal momento en tierras brasileñas, no generar un clima denso interno (léase frente al hincha argentino) para la doble jornada de eliminatorias en Mendoza, con Uruguay, y en Santiago, ante Chile, y sacarse de encima uno de los compromisos (los clásicos con Brasil) que, en el corazón de la delegación, sienten que son innecesarios, que complican el trabajo y que hasta deberían replantearse.
Es por eso que, más allá del resultado, desde el entrenador y los futbolistas se enviaron señales que hablan de cierta tranquilidad por haber podido evitar el brillo de Neymar y compañía.
"Si nosotros salíamos a jugar de igual a igual, era muy posible que nos golearan. Hay que ser realistas y ver el contexto. Esto es muy claro. En un campo enorme, ante jugadores de mucha velocidad, frente a casi la base del equipo de Brasil que seguro jugará el Mundial. Y la derrota duele porque los habíamos controlado y se perdió en la última jugada. Pero rescato más cosas positivas que negativas." Las palabras de Rodrigo Braña son las que mejor describen qué era lo que esta versión alternativa de la Argentina tenía planificado.
Más allá de las críticas o las miradas de desconfianza que genera el dibujo táctico que presentó Sabella (con cinco defensores), en el círculo íntimo del técnico saben que de haber tenido al equipo A, con Messi, Higuaín, Agüero, Di María, no hubiera diferido tanto el planteo: alinearía cuatro hombres en el fondo y la estrategia ofensiva sería el contraataque. Claro, Sabella sabe que la jerarquía individual de la base titular es la que le marca el salto de calidad.
"Me voy muy conforme, dejaron más del 100 por ciento y merecen el aplauso. Jugaron como un verdadero equipo, con muy pocos entrenamientos y con el orgullo de vestir la camiseta argentina". Esa fue la forma de Sabella de explicar qué le dejó el juego más allá de la caída. Para tratar de entender mejor el contexto, este partido salió, aún en la derrota, como quería el técnico. Pudo ver cómo respondían algunos jugadores, como Peruzzi, Lisandro López y Hernán Barcos, tres de los futbolistas a los que les podría hacer lugar en el plantel que está jugando las eliminatorias.
"No estoy en contra de los sistemas definidos. Uno se adapta a las circunstancias y a la potencialidad del rival. El resultado es lo que marca todo, pero el análisis no sólo parte del resultado. Si ponés cinco defensores te dicen que tenés miedo, si ponés cuatro delanteros y perdés te dicen que sos un tonto. Entonces hay que saber buscar lo mejor en el momento indicado". El análisis de Sabella habla de lo que pretende para su seleccionado, pero también que está atento a tener que cumplir con los compromisos que contrajo la AFA, incluso, antes de su desembarco, y que lo siente como un escollo más en su trabajo: el Superclásico de las Américas.
Se piensa en la suspensión
Este tipo de amistosos no son los que más agradan al cuerpo técnico. Y menos en las fechas que están programados. Es por eso que de este clásico con Brasil, no se quería salir mal parado. Incluso, en los pasillos del lobby del hotel Castro's Park, el búnker argentino, se llegó a escuchar a uno de los hombres fuertes de la delegación albiceleste que se está pensando en no darle continuidad al Superclásico de la Américas. Si bien hay un contrato que establece estos cruces durante los próximos años, no sería descabellado que se decida romper con ese compromiso. ¿Por qué? Para evitar malos climas y no exponer a algunos futbolistas, más si esos jugadores están en los planes de Sabella para el futuro. "La plata no vale nada si vos quemas jugadores", se escuchó entre el grupo argentino.
"Yo pienso en lo que creo que es mejor para la selección. No puedo ir al ida y vuelta contra Lucas, Luis Fabiano y Neymar, en la cancha en la que jugamos y por las circunstancias en las que se dio el partido. Esto es lo mismo que si otro rival le juega a la Argentina de igual a igual con Messi, Agüero e Higuaín..., ese bloque ofensivo te va a noquear. Pienso en el equipo y en la potencialidad del rival. Si tengo que volver a jugar en Brasil, planteo el partido de la misma manera". Contundente y más allá de estilos y gustos, mantiene una idea y no se aleja de allí: analizar el contexto, el rival, el material disponible y las posibilidades que le brinda cada situación.
Argentina eligió no ser goleado, no pasar un mal momento y lo consiguió. En la revancha, en Resistencia, el 3 de octubre próximo, quizá se modifique la postura, siempre que Sabella entienda que ése es el mejor negocio para la selección.

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